| La Honey es la nueva intermedia situada entre la Impulse y la
Zenith. Es decir se trata de una vela intermedia accesible a pilotos que salen de escuela como a aquellos pilotos que desean empezar
y mejorar en los largos de travesía sin perder un ápice de seguridad y comodidad. Es una vela muy interesante e innovadora ya que tiene un gran mando para girar térmicas pequeñas y turbulentas y su excelente tasa de caídas te impresionará desde el primer momento. Existe en tres tallas y está homologada EN |
Sobre las aguas del Cantábrico en Parapente
Volar como las gaviotas. Vuelo en parapente sobre Candás Jueves 23 febrero 2012 con la luz del atardecer. Las gaviotas apenas aletean se dejan llevar planeando en la danza de las corrientes de aire. El parapente es una técnica que permite al ser humano sentir y vivir durante un tiempo como una gaviota.
Volando en globo sobre Segovia
Video promocional de la empresa Globos y Dirigibles Boreal, que realiza vuelos en globo por Segovia.
Una experiencia única.
Hombres pájaro. Esto es volar.
Parapente extremo en Tarifa
Vuelo en Parapente del Piloto Juan Chico Chico
Pruebas de Acierto en paramotor... buenisimo.
Icarobatix
Hermoso vuelo en globo aerostático
Honey: La nueva intermedia de Windtech

El monje que primero hizo ¿parapente?
Eilmer de Malmesbury, el monje medieval que consiguió volar

De Alfred López
El sueño del hombre por volar se puede remontar hasta los inicios del mundo. El poder tener unas alas y ascender hacia los cielos como si de un pájaro se tratase ha sido uno de los deseos más repetidos en los seres humanos. Muchos fueron los que lo intentaron a lo largo de la historia hasta que los hermanos Wright lograron volar gracias a un avión el 17 de diciembre de 1903.
Pero, aunque muchos lo probaron sin éxito, deberíamos viajar en el tiempo y retroceder ocho siglos atrás para encontrar a un peculiar personaje que se propuso volar y durante un corto espacio de tiempo lo logró.
Su nombre era Eilmer (aunque en algunos documentos figura como Elmer o incluso Oliver), un monje benedictino adscrito a la Abadía de Malmesbury en Wiltshire (Inglaterra), estudioso de las matemáticas y la astrología. Le fascinaba la idea de poder volar, tal y como lo hicieron en la mitología Ícaro y Dédalo.
Siguiendo la estela de sus anhelos, ideó un prototipo de alas que, sujetas a sus brazos y piernas, le permitirían realizar el mismo movimiento que un ave.
Para ponerlo en práctica, Eilmer estudió cuidadosamente durante mucho tiempo las constantes del viento y presión atmosférica con el fin de realizar un vuelo perfecto. En el año 1010 dispuso todo para probar su proeza; sujetó las alas que había estado confeccionando a lo largo de los últimos años a sus brazos y piernas y desde la torre más alta de la abadía esperó para lanzarse en el momento más apropiado.

Y el momento llegó. El viento soplaba con una
fuerza suficiente como para poder ayudarlo a conseguirlo y, a lo largo de 200 metros, Eilmer consiguió volar. Todo iba según lo había planeado, pero un cambio brusco en el viento hizo dudar al monje, haciéndole entrar en un ataque de pánico y precipitándolo rápidamente hacia el suelo.
El impacto le provocó importantes fracturas; la más grave, una rotura de ambas piernas, lo que obligó a Eilmer a guardar reposo durante un largo periodo de tiempo. Se entretuvo trabajando en un nuevo modelo de alas más perfeccionadas a las que le añadió una cola para controlar el viento y así evitar imprevistos precedentes. No obstante, y a pesar de su recuperación, la caída le dejó secuelas importantes en una de las piernas, teniendo que caminar ayudado por un bastón.
Sin embargo, los nuevos planes del monje volador llegaron hasta oídos del Abad, que ordenó requisarle todos los planos y anotaciones sobre las nuevas alas a construir y le prohibió taxativamente cualquier otro intento de lanzarse al vacio para volar.
El relato de esta hazaña se ha podido saber a través de los siglos, gracias al libro "Anglorum Gesta Regum" que escribió, a finales del siglo XI, William de Malmesbury
Tarifa desde el aire en Paratrike
Pa haberse "matao"

El salto de esta paracaidista pudo ser mortal después de que su paracaídas fallara a 1066 metros de altura. Zoe Sievwrigth todavía no se cree que el tremendo golpe que tuvo contra el suelo sólo se saldara con un tobillo roto. Vivir para contarlo.
A sus 29 años de edad, seguro que Zoe Sievwrigth vio pasar su vida por delante de sus ojos en los pocos segundos que duró su caída libre desde 1066 metros después de que su paracaídas no se abriera correctamente. Afortunadamente, la hazaña de esta joven es seguir viva con sólo una leve fractura de tobillo.
Sievwright ya notó que algo no funcionaba no demasiado después de saltar del avión, cuando su paracaídas principal no se pudo abrir. Fue entonces cuando la escocesa, que saltaba para realizar un homenaje a una vecina de su pueblo que murió por un tumor cerebral, tuvo que buscar la tranquilidad intentando abrir el paracaídas de emergencia.
Algo volvió a salir mal. Cuando levantó la vista la paracaidista pudo comprobar que su paracaídas secundario se había enredado con el principal. "Pensé que estaba muerta", señaló Sievwrigth después de escapar con vida de este accidente de forma milagrosa. "Tuve un poco de shock, pero fui consciente en todo momento", afirmaba la escocesa sobre cuál era su último recuerdo del accidente.
El espectacular golpe, aunque se saldó con sólo una rotura de tobillo, ha dejado "traumatizada" a Sievwrigth, según palabras de su propia madrastra.
Ante las críticas que ha recibido la compañía que se encarga de la instrucción la provisión de estos materiales para el salto en paracaídas, su presidente, Kieran Brady, ha salido al paso acusando a la paracaidista de no haber seguido las instrucciones para la apertura del paracaídas, aunque a juzgar por el milagro que ha vivido esta intrépida saltadora estas acusaciones no serán su mayor preocupación en estos momentos.
Paracaidismo desde Globo
La imaginación no tiene límites para los aventureros. El salto desde un globo se ha puesto de moda...
INICIACION AL PARAPENTE EN ARRIONDAS

El club Ulex tiene como objetivo principal la práctica de deportes aéreos. Es un club federado y registrado en el Registro de Asociaciones Deportivas de la Consejería de Educación y Cultura del
Principado de Asturias (España).
Cuenta con un instructor de vuelo titulado con más de 15 años de experiencia en la enseñanza del parapente y con el que hemos aprendido a volar la mayoría de los pilotos asturianos. También dispone
de parapentes biplaza y dos expertos pilotos titulados que realizan vuelos con aquellas personas interesadas en probar la sensación de volar sin necesidad de realizar ninguna clase
de cursillo de aprendizaje.
Curso
El objetivo del curso es aprender a manejar el parapente sin ayuda externa de los instructores. El curso de iniciación al parapente tiene una duración de unos tres fines de semana o seis días, que se
dividirán en sucesivos niveles de conocimientos, aunque existe posibilidad de realizar una toma de contacto de menor duración.
Es aconsejable llevar botas de caña alta, guantes finos y, según la época del año, ropa de abrigo. Los cursillos están reconocidos por la Federación Aeronáutica Española, requisito indispensable para
presentarse al examen para la obtención del título de Piloto de Parapente.
CONTACTO:
Escuela Club de Parapente Ulex
Finca Fundición de Coviella-El portazgo
33540 Arriondas
Carlos: 639 08 54 20
Republic
